domingo, 1 de febrero de 2026

La invasión y sospechosa poca información de las chuches gigantes de Captain Candy

(Un artículo de Belén Picornell en El Mundo del 10 de diciembre de 2022)

Cuesta 3,50 la bolsa de 100 gramos de gominolas. Las valoraciones de los clientes pasan del "sueño de un niño" a "es un robo".

"Puedes encontrar la respuesta a todo en un barril". No se refiere a la cerveza sino a donde descansan las chucherías de la franquicia Captain Candy Spain S.L. Varios barriles sujetan cientos de gominolas o chocolates de esta tienda. Su temática rinde homenaje a las películas de piratas y su presencia también: ya son cinco en Madrid, una en Sevilla, otra en Granada, Málaga, Zaragoza, Valencia... Están en todas partes. Y en los locales mejor situados, todos céntricos.

¿Qué se conoce más allá de la invasión de Captain Candy en las calles principales del centro de las ciudades españolas? "Una estafa de tienda. 15 euros por unas pocas chuches. Nunca más volveré a comprar. Una experiencia horrible. Debería haber dejado la bolsita pero me dio vergüenza". Son varias las reseñas así sobre sus establecimientos tanto en la web de viajes Trip Advisor como en Google.

"UN SUEÑO" O "UN ROBO"

Hay una especie de dicotomía en las valoraciones. También algunos halagan que es "un sueño para los niños pequeños". En todas las tiendas disponen de un cartel donde avisan que los 100 gramos cuestan 3,50 euros, "va al peso". Pero apuestan por lo gigante. Su producto distintivo son las chucherías XXL que suelen traducirse en siete euros la gominola, "un robo" dicen varios comentarios. No es un precio común en España por una bolsa de chuches. 100 gramos de gominolas en Belros -una empresa similar- cuestan 1,59 euros.

El gigante pirata no tiene sus raíces en esta península. La matriz de Captain Spain S.L. está en Praga, donde abrió su primera tienda en 2015. Captain & C. SL. Y en 2019 después aterrizó en España bajo el nombre Captain Spain S.L. Su primera tienda se abrió en la codiciada calle Goya de Madrid. Este establecimiento tiene un 4,1 sobre 5 en las valoraciones de Google. En cambio, en la de Orense solo cuentan con un 2,7 sobre 5 estrellas. Pero la traducción en números es clara. Según ha podido saber LOC, cuenta con tres principales accionistas que están "contentos con los resultados" de esta empresa. Sus gominolas no sólo están en el centro de varias ciudades, también en la red.

En su página web permiten hacer un pedido online, donde por ejemplo, dos sandías cuestan 80 céntimos. Fresas con chocolate blanco 1,75 euros y sus aplaudidas chucherías XXL 8 euros. También tienen sus propios cofres para regalar. Con la caja Glamour del océano ofrecen una selección de 350 gramos de chocolates variados y con la de 7 mares golosinas variadas.

"¿Estás listo para deleitar tu paladar con nuestro tesoro?". La tienda física tiene sus "tesoros" cubiertos con urnas. "A mí lo que más me preocupa son sus medidas higiénicas. No hay guantes de plástico, no te obligan a desinfección de las manos. Las pinzas con las que coges las chuches están depositadas dentro y se depositan directamente sobre estas". LOC ha intentado contactar con el gerente de Captain Spain pero no "se ha conseguido dar con él".

'GLUTEN FREE'

En las tiendas algunas de sus empleadas afirman que las chuches "se retiran (con guantes) cada día" y se cambian "cada semana". A las 10 de la mañana levantan la persiana de la tienda y no la cierran hasta las 23 horas de la noche. Se desconoce de dónde vienen sus gominolas. En alguna publicación han asegurado que provienen de Italia. En su página web afirman que "los barcos del Capitán Candy viajan por toda Europa (de España a Alemania, de Suecia a Italia) a los mejores proveedores de dulces".

En cada urna desglosan los componentes de la golosina. Jarabe de glucosa y fructuosa, grasa vegetal, aceite vegetal, aromas, correctores de acidez (...) Ni rastro de su origen. En la página web de la firma checa, en cambio, aseguran que "se producen en la UE. En Suecia, España, Bélgica, Holanda, Italia y Alemania", sin concretar dónde y qué. El que entra a Captain Candy sí percibe la importancia a los celíacos, avisando de las chuches que disponen de gluten -lo resaltan en negrita- y disponen de gran variedad de gominolas "sin gluten", desde moras, a monedas de chocolate y mini fresas. Su estética es muy marcada. La propia franquicia afirmaba a Aragón Digital que es un "universo de colores" en el que cada chuche es diferente.

50-60 EMPLEADOS

Más allá de sus productos, horarios en tienda y ubicaciones Captain Candy Spain no ofrece información. La única documentación a la que ha podido acceder LOC sitúa como administrador único a Gjergji Gjon, nombrado en 2020. En el informe de ese mismo año el gigante pirata se cataloga como una "microempresa" con 14 empleados aunque fuentes cercanas a la franquicia afirman que hoy tendrá unos "50 o 60 empleados".

Hay 12 tiendas repartidas por las ciudades españolas, con dos dependientes en cada una de ellas. LOC ha intentado contactar con empleados y exempleados y no se han prestado a dar declaraciones. 

 

 

 

jueves, 1 de enero de 2026

España ya ha quebrado 13 veces

(Un texto de Eva Pastrana en el ABC del 10 de agosto de 2012)

Desde Felipe II hasta la Guerra Civil. Nuestro país bate el récord en suspensión de pagos de la historia.

Los países llevan quebrando desde que el mundo es mundo. Esa es la tesis que mantienen los investigadores Carmen M. Reinhart y Kenneth S. Rogoff en un estudio de la universidad de Harvard sobre la «historia de la bancarrota».

Las quiebras son episodios que suceden con décadas de diferencia y generan la imagen falsa de que son hitos en la historia. Reinhart y Rogoff sostienen que en nuestra época padecemos algo llamado «síndrome del esta vez es diferente». Vivimos en la falsa creencia de que la deuda interna es un aspecto novedoso, propio del panorama financiero actual, y no lo es.

Sin ir más lejos, n uestro país ha quebrado ya trece veces , llevándose el récord de nación que más veces ha suspendido pagos de la historia, seguido por muchas de sus ex-colonias. Venezuela lo ha hecho diez veces, Ecuador nueve y Chile ocho.

La bancarrota de las finanzas es casi una tradición histórica española que se viene repitiendo desde el siglo XVI. Nuestro país fue el primero en crear bonos y el primero en dejar de pagarlos.

Hay que remontarse a la época de Felipe II para encontrar la primera bancarrota española . La culpa no fue solo suya. Su padre, Carlos I, se endeudó para obtener el título de Emperador del Sacro Imperio Romano. Firmó unos Asientos (lo que serían bonos hoy día) en los que se comprometía a abonar un principal y unos intereses. La riqueza de las minas de oro y plata o los impuestos que pagaban los españoles, servirían para responder en caso de impago del Rey. Como no podía ser de otra forma, debíamos dinero a los alemanes . Finalmente el monarca arruinó al banquero germano Fugger, así como a los territorios de Flandes y los Países Bajos. En 1557 la banca alemana tuvo que beberse una pérdida de 4 millones de florines, una quita del 40% y un plan de pagos diseñado por el propio Felipe II.

Debido a la ingente llegada de oro y plata de las Indias Occidentales, se desató una inflación galopante por todo el país que afectaba, sobre todo, al grano.En los años 1575 y 1597 volvió a entrar en números rojos y años más tarde Felipe III, Felipe IV, Carlos II y Carlos IV, Fernando VII e Isabel II siguieron con la misma racha.

La última bancarrota de España se produjo en la Guerra Civil. Se estimaba que, al final de la guerra, Franco acumulaba una deuda de 85 millones de euros ( de la época). Durante esos tres años se suspendió el pago de intereses de la deuda externa, paralización que también afectó a las partidas dispensadas por el Estado a los ciudadanos, sin embargo, por el contexto bélico, muchos expertos prefieren no incluir este caso entre los impagos españoles.

Desde entonces han pasado más de 70 años y, teniendo en cuenta la coyuntura actual, esperemos que la historia no se repita.

 

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