(Da lo mismo cuando lo leas, sigue siendo interesante. Yo lo leí en El Confidencial, en un artículo escrito por Jose M de la Viña el 09 de septiembre de 2014)
Y jamás volverá, digan lo que digan las tergiversadas cifras
macroeconómicas de cualquier país arruinado, por ejemplo, este. En
el año 1972 un equipo de analistas del MIT
publicó por encargo del Club de Roma un famoso y
controvertido informe titulado Los límites al
crecimiento, el cual fue ferozmente denostado
por la sabiduría económica ortodoxa y otros muchos intereses de
todo tipo que preferían aplicar el eterno refrán secular: ojos que
no ven, corazón que no siente. Continúan reincidiendo con mayor
ahínco si cabe.
Un programa informático desarrollado ex profeso, denominado
World3, estudiaba las interacciones de cinco subsistemas que
forman parte del sistema económico global: población,
producción de alimentos, producción
industrial, polución y consumo
de recursos naturales no renovables. La escala temporal
abarcaba desde el año 1900 hasta el 2100. Se vendieron millones de
copias del informe. Fue traducido a 30 idiomas.
La conclusión de tal modelo informático era que, como continuase
el crecimiento de la economía global como hasta entonces, en algún
momento hacia mediados del siglo XXI se produciría un
colapso global tanto de la economía como de la población.
La
conclusión de World3 era que, como continuase el crecimiento de
la economía global como hasta entonces, en algún momento hacia
mediados del siglo XXI se produciría un colapso global tanto de
la economía como de la población
El mencionado informe afirmaba que tal cataclismo podría evitarse
si se realizaran con tiempo y buen hacer racional cambios en los
comportamientos, en las políticas económicas y el uso cabal de las
tecnologías disponibles. Sustituyendo los procesos
perniciosos fomentados por la teoría económica actual por los
círculos virtuosos que mostrará la economía fundamental cuando
se desarrolle (esto último es afirmación mía).
A pesar de tales conclusiones catastróficas, nadie le hizo ningún
caso. El informe fue desprestigiado a conciencia y de manera
despiadada mediante afirmaciones o conclusiones totalmente falsas
que los críticos decían que emanaban de él. Así, por ejemplo,
sugerían que los recursos se acabarían, que el sistema económico
colapsaría hacia finales del siglo XX, cosa que en ningún momento
afirmaba.
Tales aseveraciones, llamémoslas “inexactas”, se
reprodujeron de manera interesada en medios académicos
y no sólo de comunicación, incluyendo prestigiosas revistas
científicas que se apuntaron a tales vilezas. Organismos de
relumbrón afirmaron que el informe aseguraba que antes de cuarenta
años a partir de la elaboración del documento materiales como la
plata, el mercurio o el tungsteno se agotarían, afirmación que el
texto original jamás realizó. Tales bulos interesados
contribuyeron a que el estudio fuera eficazmente desprestigiado.
Hubo incluso meteduras de pata por parte de algunos con buena fe,
como el Programa de las Naciones Unidas para el
Medioambiente, el cual, en uno de sus “Global
Environmental Outlook” predijo que el mundo colapsaría hacia el
año 2000, mencionando como fuente segura nuestro informe
protagonista, cosa que tampoco decía. Otras fuentes aseguraban que
el programa predecía que el ser humano dejaría de existir hacia el
año 2195, lo cual tampoco era cierto, entre otras muchas razones
porque el alcance temporal del informe finalizaba en el año 2100.
A pesar
de tales conclusiones catastróficas, nadie le hizo ningún caso.
El informe fue desprestigiado a conciencia y de manera
despiadada mediante afirmaciones o conclusiones totalmente
falsas que los críticos decían que emanaban de él
Tales patrañas fueron y siguen siendo utilizadas por todos
aquellos, llamemos escépticos, ansiosos por ocultar en su codicia
marginal unos problemas que el tiempo se está encargando de
demostrar que son evidentes con el fin de jorobar a sus nietos y
dejarles en herencia polución, hambre y miseria.
Desde entonces, durante cerca de cuarenta años se han ido tomando
datos reales que compararan las predicciones del modelo con la
evolución real de los parámetros analizados. A pesar de que lo que
pretendía era analizar las tendencias más que realizar una
predicción exacta en el tiempo, los resultados son poco
esperanzadores: no se alejan mucho de las predicciones realizadas
entonces.
Los resultados del modelo World3 muestran ocho variables en
escala normalizada: población global, tasa de nacimientos,
tasa de defunción; servicios
realizados, alimentos disponibles y producción
industrial por cabeza; recursos no renovables
disponibles tomando como base el año 1900; y la polución
global existente tomando como base el año 1970. Aquí van los
gráficos y el canguelo.
Los colores más intensos muestran la evolución real con respecto
a los modelos. No se equivocaron mucho. La inflexión parece estar
a punto de alcanzarse.
El escenario mostrado se denomina BAU, business as
usual, en el cual las pautas de crecimiento no
varían sustancialmente, ni la actividad económica con ellas a
partir de 1970, siguiendo patrones homologables a los que hubo
entre 1900 y 1970, es decir, un crecimiento continuo del sistema
económico, sin ninguna mesura energética ni de ningún otro tipo,
que finalizará en alguna década de la primera mitad del siglo XXI.
Las simulaciones preveían una mayor presión medioambiental una vez
comenzara este siglo y un colapso hacia la mitad de él debido a
una confluencia fatal entre los menores recursos disponibles y el
deterioro medioambiental.
Si la economía tradicional no es capaz de predecir lo que va a
pasar mañana ni apenas explicar lo que ocurrió ayer, no es ningún
demérito que en cuestiones tan importantes como pretender
aventurar la fecha en que se irá a hacer puñetas este tinglado
socioeconómico absurdo haya una incertidumbre de unos pocos
decenios. La conclusión es que se irá a la porra de
todas maneras a no mucho tardar.
Si la
economía tradicional no es capaz de predecir lo que va a pasar
mañana ni apenas explicar lo que ocurrió ayer, no es ningún
demérito que en cuestiones tan importantes como pretender
aventurar la fecha en que se irá a hacer puñetas este tinglado
socioeconómico absurdo haya una incertidumbre de unos pocos
decenios
Lo dramático del caso es que los análisis de sensibilidad
predicen que el colapso se producirá aunque se realicen cambios
sensibles en los parámetros mencionados, como puede ser
la interrelación entre la salud y los impactos medioambientales
provocados por la creciente polución y las prácticas económicas o
urbanísticas aberrantes. Todo lo que se puede hacer es retrasarlo
cuanto más mejor. Habría que dedicar a tales asuntos los mayores
esfuerzos.
Uno de los motivos es que muchos recursos no renovables
indispensables para el buen funcionamiento de la industria no
encontrarán sustituto, guste o no guste a las tercas mesnadas nobeladas
que aseguran que la sabiduría infinita del ser humano siempre
encontrará recambio.
Y eso que entonces apenas se hablaba ni se tomaba en cuenta el
controvertido asunto del cambio climático. Si el derrumbe será
gradual o casi instantáneo nadie lo sabe. Pero, tal como anda el
estercolero político, económico y social español y europeo, y de
allende los mares no sólo occidentales, se admiten apuestas.
Para terminar de amarillear este post, podría
comenzar el cataclismo el año que viene, tal como
avanza el título de hoy, o en el año 2050. Dará igual. La
conclusión es que ocurrirá si no se modifica radicalmente el
sistema económico y social mediante la aplicación de soluciones
sensatas y ciencia económica de verdad el día que se desarrolle:
cuando se comience a aplicar por fin la ciencia de la escasez.
El
colapso de muchas civilizaciones a lo largo de la historia se ha
producido cuando confluyeron en el tiempo problemas de tipo
socio económico y deterioro medioambiental. Lo dicen los que
gustan ir de excursión a Marte, la NASA, y yo, que no llego tan
lejos más que en sueños
El colapso de muchas civilizaciones a lo largo de la historia se
ha producido cuando confluyeron en el tiempo problemas de tipo
socio económico y deterioro medioambiental. Lo dicen los que
gustan ir de excursión a Marte, la NASA, y yo, que no llego tan
lejos más que en sueños.
No habrá excepción aunque vaya adornada con coleta populista
alumbrada por telebasura espeluznante, de corrupción rampante
aliñada de incompetencia sangrante a cargo de la casta todavía al
mando que no en el timón, de saña judicial franquista y cobarde.
Y, el que quiera mayor aclaración, que se lea el informe entero. Ha sido publicado por la Universidad
de Melbourne, allá por las antípodas destructoras de la
Gran Barrera de Coral, con el fin de exportar
carbón barato que permita mantener a cierta especie degenerada
este fugaz tinglado contaminante sin ningún rubor ni remordimiento
al haber renunciado al anticuado vicio de pensar, a la obsoleta
actividad de razonar, a la insensatez de soñar. Una especie que
una vez se consideró ella misma inteligente y cabal que se niega a
conservar la poca lucidez que le queda.
El crecimiento se acabó para siempre. Se cumplirá la inflexión.
¿Dónde comenzará? ¿Cómo y cuándo?
Informe entero:
http://www.sustainable.unimelb.edu.au/files/mssi/MSSI-ResearchPaper-4_Turner_2014.pdf