jueves, 1 de octubre de 2026

Mr. Dumbo, cuarenta años de un flechazo

(Un texto de Mariano Millán publicado en el Heraldo de Aragón del 11 de octubre de 2025)

Dumbo es ese elefantito del universo Disney que volaba gracias a sus grandes orejas. Y Mr. Dumbo es un bar con solera, donde se han dado cita varias generaciones de zaragozanos, vecinos de la zona y universitarios. Cada día es testigo de la rutina de la ciudad, desde los desayunos hasta la cena, pasando por las comidas con largas sobremesas. Este mes están de aniversario: cumplen 40 años. 

El sábado 26 de octubre de 1985 está marcado en la vida de Nines Marco y de su familia. «Yo tenía 19 años y trabajaba en una hamburguesería. Me gustaba tanto la hostelería que pensé que, en lugar de trabajar para otros, iba a montarme algo», rememora Marco, quien se considera «hostelera de vocación». Fue a ver locales vacíos y en la esquina de las calles de Cortes de Aragón y de López Allué tuvo «un flechazo». 

«Era un domingo, sobre el mediodía, y vine con una amiga y su novio. Recuerdo que entraba una luz preciosa que me encantó, fue como un flechazo -rememora Nines-. De hecho, mi amiga me dijo que me brillaban tanto los ojos que me iban a pedir más dinero, pero mandé a su novio a un cajero para que cogiera la señal porque no me podía ir sin reservarlo». Sus padres, Ángel y Conchita, le ayudaron en los inicios. A su lado también ha estado siempre su marido, Abdul Misto y, desde hace casi dos décadas, también su hijo Alberto.

«No sabía si llamarlo Dumbo o Calimero, pero ese pollito de los dibujos animados me parecía muy oscuro... así que me decidí por el pequeño elefante, que era más adorable», consideró Nines. Al final, ha sido un nombre superpegadizo que ha calado en la memoria de la ciudad.

Ese nombre también va pegado al sabor de sus hamburguesas y bocadillos desde el comienzo: de bacon y queso, pechugas... Y de sus papas, que cada día pelan, cortan y fríen en el momento, así que son totalmente caseras. A finales de la década de los 90, allá por 1998, sumaron los sabores árabes de la mano de Abdul, esos que trajo de su Siria natal. Empezaron con alguna receta en formato tapa y, al final, tuvie- ron que pasarlo a la carta. «No había una cosa igual ni en España ni casi en Europa», reivindica Abdul.

«Pensaba que no iba a funcionar la comida árabe y, al contrario, fue un éxito que atrajo a una clientela mucho más joven, vegetarianos, veganos...», reconoce Nines. «Fue a demanda de la gente, porque nuestros clientes lo pedían y nosotros les escuchamos», añade Abdul. En definitiva, «el cambio gustó mucho». Al poco tiempo, sus faláfeles ya eran famosos en la ciudad. Los primeros días les preguntaban qué eran y los clientes fruncían el ceño cuando se enteraban que se trataba de garbanzos fritos. «Llevaba unos quince años sin probarlos y estuve dos años cenando lo mismo», dice entre risas.

Abdul, natural de la ciudad de Latakia -en la costa siria frente a Chipre-, era un sirio muy aficionado al fútbol y en 1982 recaló en España con motivo del mundial de Naranjito. «Y se enamoró de una maña», ríe Nines, esa maña. Misto recuerda con «mucha ilusión» la acogida que tuvo la comida de su país: «Fue una renovación y mejora». Así, pasaron de tener sus propuestas en un cartel detrás de la barra a una carta. 

Alberto, segunda generación en el negocio y quien se incorporó en 2007, comenta que los clientes suelen pedir varios platos para compartir, tanto de la parte de bocatería como de la árabe. En el capítulo de las hamburguesas destaca la nueva mudéjar, donde se unen ambos mundos con un nombre muy aragonés: ternera, ternasco, perejil y siete especias, que se puede tomar con hummus. Los faláfeles y los farrush son otras estrellas de su carta.

No obstante, uno de sus clásicos es Super Dumbo con vegetal, con una hamburguesa 100% de vacuno con huevo, bacon, queso, lechuga y mayonesa casera. Hay versiones, como otra con pimientos verdes, el Dumbo ibérico -con jamón serrano-... También proponen sándwiches, pero llaman más la atención las raciones árabes, como baba ganoush, labne, ful, ugarit, saye, waraq el enab, arayes, kebbe o makanik. Además de los bocadillos en pan de pita. Mención especial también para los dulces.

Alberto es «Dumbo» para algunos de sus amigos. Para él, este bar significa «familia», porque cuando era niño siempre había alguien cercano allí y nació al año de que lo abrieran sus padres. En la actualidad sigue siendo el mismo Mr. Dumbo, con la misma oferta gastronómica, pero adaptado a los nuevos tiempos, con opción del 'delivery' -con Uber Eats- y estas Fiestas del Pilar también está presente en el Espacio Zity, en el re- cinto de Valdespartera.

A pocos días de su redondo aniversario, esta familia retrocede cuarenta años, a ese mes de octubre cuando se fundó, y lo recuerdan «con orgullo». Agradecen estas cuatro décadas a sus clientes y también a todo el equipo, como la actual plantilla, que, como dice Nines «es maravillosa». 

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