sábado, 23 de abril de 2022

Una moneda verde para comprarlo todo

 (Un texto de C. Carabaña en la revista Ling de octubre de 2017)

Seamos sinceros. Reciclar es un proceso cansado para muchos. Hay que separar la basura, tener varios cubos, llevar cada bolsa a un contenedor con varios viajes... con lo fácil que eran los tiempos antiguos en los que todo iba a la bolsa negra y arreglado. Pese a estas dificultades, a base de campañas de concienciación, en España se recicla un notable 76% los envases de plástico, latas y briks y los envases de papel y cartón. Pero aún falta una cuarta parte del país por adaptarse. En Ámsterdam pueden haber encontrado una solución tan antigua como efectiva para impulsar el reciclaje: el estímulo económico.

Wasted es la empresa encargada de gestionar este servicio. La idea nació en 2015 con un concepto muy simple. Dar dinero virtual y descuentos a cambio de reciclar. Primero, los usuarios deben registrarse en la web, recibiendo entonces un kit con 12 bolsas de basura. Cuando llenen la primera, ya sea de plástico, papel o textiles, hay que llevarla al contenedor habitual, escanear el código QR que tiene y subir una foto de la bolsa para mandarla a la empresa a través de una aplicación. Por cada bolsa, el usuario recibe una moneda virtual, una divisa verde, una recompensa con la que puede adquirir servicios y bienes por la zona norte y este de Amsterdam. Cada servicio costará un determinado número de monedas. 

Las 150 recompensas incluyen servicios y bienes como una clase de yoga, un segundo refresco, dos salsas extra en una comida, un 10% de descuento en un café, un tratamiento de reiki, un taller sobre cómo hacer el café perfecto, un 50% en una bolsa de chucherías, una copia extra de tu llave gratis... Hay que aclarar que se parece más a un cupón para servicios extra que a una moneda como el euro.
El proyecto crece lento pero fuerte. Se lanzó en 2015 y solo para plástico. Desde entonces ha recolectado más de una tonelada de este material. A finales de 2016 eran 700 hogares los que se habían inscrito al programa. Según sus últimos datos, han crecido hasta casi 500 nuevos hogares concienciados en poco más de medio año. Calculando con el número medio de personas por familia y hogar en Holanda, da como resultado que unas 2.600 personas participan en él y han tenido un crecimiento muy fuerte. En junio de 2017 implantó la opción para papel, textiles y vidrio, recolectando en estos pocos meses 153 kilos de papel, 103,5 kilos de textil y 175 kilos de vidrio. 

También mejora el conocimiento que los ciudadanos tienen de su propia generación de residuos. Según un estudio llevado a cabo por la propia Wasted, el 52% de los usuarios dijo que habían aprendido a mejorar sus hábitos relacionados con la basura y un 23% habían reducido su consumo total de plástico al ver cuánto generaban a la semana. 

Este tipo de ideas y conceptos de fomento del reciclaje mejoran las tasas de esta acción. La consultora independiente Eunomia, en su análisis lnvestigating the lmpact of Recycling Incentive Schemes, asegura en un estudio de 2014 que estos sistemas aumentan de media un 8% el reciclaje haya donde se instalan, pero que en algunos escenarios han llegado a subir un 32%. 

Si se implantase en países como España, a lo mejor se lograba lo nunca visto. Un 100% de personas reciclando puede ser un hito histórico, pero cada español genera de media unos 460 kilos de residuos al año. La única solución viable en el largo plazo es bajar esa cifra. Miremos a los suecos. Hace poco menos de un año, sus plantas de reciclaje se quedaron sin basura para generar calor y tuvieron que importarla. Los ingleses pagaron entre 40 y 50 dólares por tonelada para que los suecos se encargasen de sus residuos. Eso sí que es un estímulo económico.

martes, 5 de abril de 2022

El gran salto de Tetra Pak: cómo un humilde tetrabrik cambió la economía

 (Un texto de Javier Serrano en El Mundo del 9 de marzo de 2020)

Cuando hablamos de innovación, se piensa en el iPhone, ordenadores o inteligencia artificial, pero a veces es más sencillo. Es el caso del tetrabrik de cartón, que revolucionó los bienes perecederos.

etra Pak es una de las compañías que nos ha acompañado toda nuestra vida: su gran invento fue el tetrabrik y, desde que lo pusieron en el mercado en 1963, la leche, los zumos, el vino y tantas otros productos los hemos consumido en estos envases. Prácticamente todos los días pasan por nuestras manos recipientes inventados, desarrollados y fabricados por Tetra Pak.

En 2020 la compañía de origen sueco cumple 60 años desde que llegó a España: seis décadas de crecimiento, desarrollo e innovación. Hablamos con Ramiro Ortiz, director general de Tetra Pak Iberia. Este ingeniero brasileño de 45 años lleva toda su carrera en la compañía, desde 1998, y conoce bien la filosofía de la organización. "Nuestra misión es proteger los alimentos, preservar sus cualidades y alargar su vida útil". Esa es la razón de ser de Tetra Pak. "Y además", añade, "debemos hacerlo con un impacto mínimo en el medioambiente, de forma sostenible". Y alrededor de esos dos ejes, preservación de la calidad de los alimentos y sostenibilidad, la compañía estructura toda su actividad.

HISTORIA

Todo empieza en los 50, poco después de terminar la Segunda Guerra Mundial, cuando Ruben Rausing, el fundador de la compañía, se dio cuenta de que hacía falta otra forma de envasar para conservar mejor los alimentos. Así empezó a diseñar sus primeros envases de cartón. La idea fue un éxito, supuso una revolución y la expansión comenzó inmediatamente y a toda velocidad.

Ya en los años 90, Tetra Pak entró de lleno en todo el proceso de producción de alimentos. "Los envases siguen siendo nuestra principal línea de negocio, un 70% del total", explica Ortiz, "pero también nos dedicamos al proceso completo. En el caso de la leche, por ejemplo, ofrecemos una solución completa: el ordeñado y recolección, el procesado del producto y el envasado; la cadena completa para llevar el alimento desde el origen hasta el consumidor". También lo hacen con otros productos como el queso o la mayonesa.

A día de hoy, los números de la compañía ilustran su presencia en todo el mundo: unas ventas a nivel global de 11.200 millones de euros, presencia en más de 160 países, 25.500 empleados, casi 200.000 millones de envases vendidos al año, 56 plantas de producción, cinco centros de investigación y desarrollo...

En la región de Iberia, a la que pertenece España (además de Portugal, Angola y Cabo Verde), la facturación anual supera los 560 millones de euros. El grupo cuenta con algo más de 700 trabajadores y dispone de tres fábricas en Arganda del Rey, Sevilla y Lisboa. El director general añade que "la compañía ha crecido en los últimos años a ritmos de entre el 4% y el 5%, aunque ahora nos movemos en tasas cercanas al 1%".

Esta presencia ha hecho que Tetra Pak sea en la actualidad una referencia para toda la industria alimentaria. "Aparte de los lácteos, que ya hemos comentado, también en conservas, vegetales, atún, aceitunas, zumos... Incluso en algunos cosméticos, que se comportan de una manera similar a ciertos alimentos".

La sostenibilidad se ha convertido en una obsesión para la firma. Son conscientes de que a la industria del envase se la mira con lupa en un mundo en el que el material desechable está cada vez menos aceptado. Sin embargo, su primera gran ventaja es que "nosotros somos de cartón, que es un material 100% renovable y reciclable". El 75% de sus envases son, efectivamente, de cartón. Solo un 20% son de plástico y un 5%, de aluminio. En ese sentido, ya tienen mucho ganado.

La segunda ventaja es su apuesta decidida por la sostenibilidad. "Es algo que está en nuestro ADN desde los orígenes de la compañía. Fuimos de las primeras del mundo en elaborar un informe de sostenibilidad, siempre hemos sido plenamente conscientes de la necesidad de que el impacto ambiental de nuestra actividad sea mínimo".

El plástico, por ejemplo, es una preocupación importante. "Hemos empezado a utilizar un material de origen biológico. Lo obtenemos de la caña de azúcar y es totalmente reciclable". De momento es algo costoso, pero ya ofertan tapones de plástico vegetal para las compañías que quieran utilizarlo en sus envases. "La velocidad que tardemos en pasar de los materiales derivados del petróleo a estos nuevos, de origen vegetal, dependerá de la disponibilidad que nos ofrezca el mercado. Pero el objetivo a medio plazo es eliminar los primeros", asegura el directivo brasileño.

En cuanto a proyectos concretos, Tetra Pak está trabajando en los tapones que, según la normativa que viene, deberán ir sujetos al envase y no podrán soltarse. "El grueso del esfuerzo lo hacemos internamente. La inversión comprometida en I+D en este proyecto es de cerca de 50 millones de euros en tres años, de 2019 a 2021".

Otro cambio importante es la inminente desaparición de las pajitas de plástico, tan habituales en nuestros refrescos desde que éramos niños, pero muy dañinas para el medioambiente y muchas especies. "Estamos desarrollando equipos para producir a alta velocidad pajitas de papel. En este caso, la inversión comprometida para el trienio en curso es de 30 millones de euros."

Ramiro Ortiz incide en que "estamos investigando e invirtiendo mucho en este tipo de desarrollos". Toda la estrategia de Tetra Pak va dirigida a ofrecer un servicio de máxima calidad y mínimo impacto, lo que "supone un esfuerzo brutal, pero es una filosofía irrenunciable". De hecho, los cuatro pilares en los que basan sus decisiones son: (1) productos y servicios de calidad para los clientes y los consumidores finales; (2) sostenibilidad, tanto en lo que se refiere al consumo energético de sus propias fábricas como al reciclaje de los envases; (3) mejora de las operaciones, para que suba la productividad y disminuya la merma de materiales, y (4) innovación, entendida por digitalización y procesos que mejoren la sostenibilidad.

En definitiva, "buscamos el beneficio sostenible del envase. Como dijo nuestro fundador, Ruben Rausing: 'Un envase debe ahorrar más de lo que cuesta".

LA ECONOMÍA ES CIRCULAR

La compañía de origen sueco ha puesto uno de sus focos en la recuperación. "En España, el nivel de reciclaje de cartón es del 85%, un dato muy bueno. Vivimos en un país muy concienciado".

El primer pilar para que el reciclaje funcione es precisamente ese: que la gente se mentalice, y Tetra Pak participa activa y constantemente en campañas informativas. Pero son necesarias más cosas: que funcione bien la recolección (en el caso de nuestro país, EcoEmbes se encarga de ello), que exista una industria recicladora fuerte (en este ámbito es Saica quien está a la cabeza) y, finalmente, que se genere una industria que consuma el material reciclado.

"Hasta 2018", explica Ramiro Ortiz, "el proceso era lineal, pero ahora es circular". Eso significa que un material que inicialmente era residual se transforma en materia prima nuevamente y consigue una segunda vida. "Con el cartón hemos evolucionado mucho. Ahora trabajamos con la industria del reciclado para aumentar el valor del residuo de plástico y aluminio y poderlo aprovechar".

REVOLUCIÓN EN LA ALIMENTACIÓN

El tetrabrik, lo que en la compañía llaman "el envase aséptico", cambió por completo la forma de entender la distribución de alimentos. El impacto social fue descomunal. "La gran aportación es que alargaba considerablemente la vida del contenido, manteniendo intactas sus propiedades sin necesidad de conservantes". Productos perecederos con un margen de vida muy corto comenzaron a durar mucho más. "Y si la durabilidad se alarga, el alimento se puede llevar más lejos, no importa que tarde más, porque el género se conserva en perfectas condiciones."

Las consecuencias fueron inmediatas. Las compañías de alimentación pudieron incrementar su producción, salir de su ámbito puramente local y empezaron a exportar. "Galicia y Asturias son dos buenos ejemplos, y los tenemos muy cercanos. Los ganaderos se encontraron con la posibilidad de envasar la leche y venderla al resto del país, o incluso al extranjero". El negocio se multiplicó. Y lo mismo ocurrió con muchos otros productores de diferentes países.

Quizá por eso es difícil encontrar una nevera hoy en día que no contenga algún tetrabrik.

lunes, 21 de febrero de 2022

Conectarse o morir: la actividad logística como aceleradora del cambio

(Un texto de Josune Ayestarán en el suplemento económico del 6 de abril de 2014)

Liderado principalmente por operadores privados, el sector logístico se ha convertido en objeto de interés de la política nacional y regional. El motivo: una buena estructura operativa puede incidir muy positivamente en el crecimiento económico.

El informe Conectarse para competir 2014 del Banco Mundial (http://d21a6b425f3bbaf588249ec594b5f9dc5376fe36450505ae1164.r12.cf2.rackcdn.com/LPI_Report_2014.pdf) realiza una clasificación de 160 países en función de aspectos como el funcionamiento de sus aduanas, la calidad de sus infraestructuras o la seguridad en sus envíos. A pesar de la convergencia observada desde 2007, la brecha entre países continúa.

Alemania, otra vez. El comportamiento logístico depende de la fiabilidad de la cadena operativa y de las expectativas respecto a su eficiencia. Quizá sea esa fiabilidad lo que ha permitido que, con una puntuación de 4,12 puntos sobre 5, Alemania corone, una vez más, el ránking Logistics Performance Index (LP1). Inmediatamente detrás, Holanda, Bélgica, Reino Unido y Singapur. En decimoctava posición, España, empatada en puntos con Taiwán (3,72).

Un sector por descubrir. Pero la posición geoestratégica española puede convertirse en la mejor baza. En contra de lo que se pudiera pensar, su situación periférica respecto al continente europeo la convierte en la puerta de entrada de mercancías procedentes tanto del norte de África, como de América y Asia. Otro punto fuerte lo constituyen sus infraestructuras, especialmente su red ferroviaria, todavía pendiente de un uso más rentable. Más aún. Hace apenas un mes el Ministerio de Economía anunciaba que las exportaciones españolas aumentaron un 5,2% en 2013. Por tanto, todo parece indicar que el sector logístico puede convertirse en un buen acicate para el crecimiento. De momento, sólo representa un 5,5% del PIB, pero su gran potencial puede incrementar ese porcentaje en el futuro.

jueves, 6 de enero de 2022

El helicóptero del dinero

(Un artículo de Carlos Manuel Sánchez en el XLSemanal del 1 de diciembre de 2019)

¿Qué le parecería recibir 7.500 euros? Se los daría el Gobierno, por orden del Banco Central Europeo. Lo llaman el ‘helicóptero del dinero’ y, aunque cueste creerlo, esta es la receta que muchos economistas plantean para reactivar la economía y sortear la próxima crisis. 

Una mañana consulta usted su cuenta corriente y ve que le han ingresado una sustanciosa cantidad. ¿Cuánto? Suficiente para vivir el próximo mes. Pregunta a sus familiares, a vecinos y compañeros de oficina. Todos han recibido la misma inyección de dinero que usted. En todos los países de la Unión Europea ha sucedido lo mismo, cortesía de sus respectivos gobiernos por orden del Banco Central Europeo (BCE). Y no tiene que devolverlo ni pagar intereses. Es un regalo. Un donativo universal. A cambio, el BCE sólo le pide una cosa: que se lo gaste. Consuma, compre. ¡No se lo guarden!

No se pellizque, no está soñando. Si se llegara a poner en práctica, ¿esta crisis, quizá?, recibiría lo que los economistas llaman ‘el helicóptero del dinero’.  Una sugerente metáfora: imagine una aeronave desde la que se lanzan billetes a diestra y siniestra. Esa es la idea. Se le ocurrió en 1969 a Milton Friedman. El Nobel de Economía de 1976 no era, precisamente, la hermanita de los pobres ni un antisistema. Fue uno de los fundadores de la Escuela de Economía de Chicago, defensora a ultranza del libre mercado. Medio siglo más tarde, Martin Wolf principal comentarista económico del Financial Times, la biblia del capitalismo ha desempolvado aquella idea de Friedman. «Los políticos deben prepararse para una nueva normalidad en la que se tomarán medidas menos cómodas y convencionales. Hará falta valentía. Cuando se agotan las opciones posibles, lo que queda, por improbable que sea, debe ser la respuesta», vaticinaba ya en 2016. No, Wolf no se nos ha vuelto un ‘yayoflauta’. Y su propuesta, tras el asombro inicial, tiene cada vez más adeptos. Porque la economía global se está frenando de nuevo y nos estamos quedando sin munición para reactivarla.

Los gurús llevan meses anunciando la crisis. Los síntomas se multiplican. el consumo no espabila, la inflación es bajísima y la producción industrial se libra de la recesión por los pelos. Los ahorradores buscan valores donde refugiarse y el precio del oro se dispara desde 36 euros el gramo a 45. Neil Dwane, estratega de la aseguradora Allianz, considera la situación desconcertante: «La economía se reactivó por la intervención agresiva de los bancos centrales, que redujeron los tipos de interés a niveles mínimos o por debajo de cero».

El ‘experimento’ de las autoridades monetarias, sin embargo, ha tenido dos consecuencias. Por un lado, los fondos de pensiones, obligados a comprar bonos con intereses negativos, ¡invierten para perder! Por el otro, se ha prestado tanto dinero gratis a la industria financiera que se ha creado una burbuja alcista en las Bolsas, pues las empresas lo han usado para recomprar sus acciones y repartirse dividendos. «Cuando los directivos dedican más tiempo a la gestión del precio de las acciones que a su negocio, esto puede conducir a una menor inversión». En resumen, se ha castigado a las hormigas y se ha premiado a las cigarras. Ray Dalio, el multimillonario fundador del fondo Bridgewater, pronostica que en 2020 la probabilidad de que haya crisis es del 25 por ciento. Acertar con la fecha ya es como ganar la porra. Un debate menor en comparación con lo que más preocupa: ¿cómo saldremos de esta?

«’El helicóptero del dinero’ es una doctrina económica arriesgada, pero es la idea de moda se reflexiona en un artículo de Bloomberg. Casi nadie cree que los bancos centrales pueden arreglar una economía mundial estancada con las herramientas actuales. Un consenso emergente dice que la próxima recesión debe ser afrontada con inyecciones directas de cash».

The Washington Post, por su parte, cita un documento de tres antiguos banqueros centrales: Philipp Hildebrand (de Suiza), Jean Boivin (de Canadá) y Stanley Fischer (de Israel; también fue vicepresidente de la FED de EE.UU.). «Hay que poner dinero en manos de los consumidores», afirman. Y la CNN se hace eco de un informe del Deutsche Bank: «’El helicóptero del dinero’ podría ser muy efectivo aplicado de manera adecuada».

Frances Coppola, comentarista de Forbes, también lo defiende recordando que la crisis de la que ahora arrastramos estos lodos tuvo dos fases. La caída de Lehman Brothers (2008) desencadenó una cascada de deudas impagables que contagió a todo el sistema financiero. Y la desconfianza en el euro (2012) solo se calmó cuando Mario Draghi, expresidente del BCE, dijo que haría «todo lo que fuera necesario» para defender la moneda europea. ¿Pero qué fue exactamente ‘todo lo necesario’? «Para evitar una depresión como la de los años treinta, el BCE lanzó lo que se conoce como ‘expansión cuantitativa’ (QE, por sus siglas en inglés). Imprimió dinero y lo metió en el sistema para comprar deuda de los gobiernos. También lo prestó gratis (o casi) a la banca. Y redujo los tipos a mínimos históricos». En esencia, un ‘chute’ de adrenalina que funcionó a medias.

Ojo. No solo lo hizo el BCE, también la FED y los bancos de Inglaterra o Japón. En total, según Financial Times, se han inyectado 15 billones de dólares. Estados, bancos y empresas han ganado así tiempo para arreglar sus cuentas, pero el enfermo no termina de reanimarse. «El dinero no circula donde más se necesita: en los hogares y pequeños negocios. La QE debería ir directa a los bolsillos de la gente. Este estímulo proporcionaría mayor crecimiento y reparto de la riqueza, y sería una manera de afrontar, a largo plazo, la transición hacia la automatización y el envejecimiento», asegura Coppola. Se calcula que, si el BCE hubiera dado ese dinero a los ciudadanos, cada europeo habría recibido 7500 euros.

Los detractores objetan que sacar ‘el helicóptero’ es una temeridad. Y apuntan a que el dinero puede perder valor. Los alemanes aún recuerdan la República de Weimar, cuando la gente cobraba su salario en sacos de billetes. Pero la hiperinflación -sostienen los partidarios del ‘helicóptero’- se produce ante la escasez de oferta, como en la antigua Yugoslavia o Venezuela. No en Europa, donde hay de todo y de sobra.

Coppola aclara, por último, que no hay que confundir ‘el helicóptero’ con la renta básica universal. No es un sueldo que todos cobremos cada mes sin trabajar, sino una especie de paga extra para emergencias como esta.

Posibles cisnes negros en 2020 [cuando escribieron esto, no pensaron en el que realmente apareció: la pandemia]

1. BANCA EN LA SOMBRA

El FMI alerta de que la llamada ‘banca en la sombra’ fondos de inversión, capital riesgo… está esquivando los tipos de interés negativos con inversiones cada vez más temerarias en startups, ‘unicornios’, bonos griegos… Estas entidades fueron las grandes beneficiadas de la crisis, al aprovecharse del dinero ‘gratis’ prestado por los bancos centrales para crecer. Son tan grandes en Europa, el sector se ha duplicado en diez años, y supera los 40 billones de euros que si alguna cae y arrastra a otras el descalabro causaría un impacto sistémico.

2. ‘EMPRESAS ZOMBIS’

Neil Dwane, de la aseguradora Allianz, señala que los bajísimos tipos de interés y las inyecciones de liquidez de los bancos centrales han ayudado a consolidar ’empresas zombis’, cuyos beneficios provienen de la ingeniería financiera, no de la producción de bienes y servicios, pues no son competitivas. Es una paradoja: pierden dinero con los productos que venden, pero lo compensan, e incluso ganan, especulando en los mercados financieros. «Japón ha sufrido este fenómeno durante 30 años y los Estados Unidos y Europa parecen estar siguiendo un camino similar». Esto lastra a otras empresas que podrían ser rentables. Y no permite que la economía se depure.

3. ‘VILLANOS’ TECNOLÓGICOS

La analista Rana Foroohar señala en el Financial Times que las grandes tecnológicas «se han hecho tan poderosas que se creen con derecho a funcionar con sus propias reglas, como la banca antes de la crisis de 2008». Tributan lo que quieren y donde quieren, imponen los precios, expulsan a los competidores… Pero hay un desfase entre el dinero que captan (se han aprovechado de los océanos de liquidez por las políticas monetarias para salir de la recesión) y el rendimiento económico que dan o el empleo que reparten. Y se niegan a reconocerlo. «En todas las grandes caídas, los villanos son los héroes de la crisis anterior», sentencia Foroohar.

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