martes, 31 de mayo de 2022

Así se gestó el mítico Kojak: el caramelo relleno de chicle de los años 70, sabor cereza, que se sigue vendiendo a espuertas

(Un texto de Miguel Ayuso leído el 9 de diciembre de 2021 en directo al paladar)

Hoy pocos recuerdan a Telly Savalas, el actor estadounidense famoso por interpretar al policía Theo Kojak en la serie televisiva del mismo nombre. Sin embargo, son pocos los españoles que no conocen el mítico caramelo Kojak, que lleva ya casi medio siglo triunfando en los kioskos de chuches.

El invento, de la empresa Fiesta, se ha fabricado toda la vida en la planta de la compañía en Alcalá de Henarés (Madrid), inaugurada en 1965. Allí la palabra “chupachups”, aunque lleva décadas recogida por el diccionario de la RAE, está proscrita, pues proviene de una marca registrada por la competencia. Les gusta más “piruleta”, que también está en el diccionario, pero es una marca de Fiesta, surgida de mezclar la palabra “paleta” –como se conocían las piruletas en Latinoamérica– y “pirulí”, un dulce típico de Cuba.

El Kojak es, insisten, un “caramelo con palo”. El primero relleno de chicle, gracias a una tecnología que, casi 50 años después de su invención, sigue siendo única en el mundo. Imposible sacar fotos ni vídeos del mecanismo concreto por el que se rellena el caramelo. Es secreto de Estado.

“La patente ha caducado y nos han intentado copiar, pero nadie lo ha conseguido”, explica nuestro anfitrión, el responsable de marketing digital Jonathan González. “La experiencia de cómo llegas al chicle es incopiable”.

Desde 2015, Fiesta pertenece a la multinacional Colombina, una enorme empresa alimentaria colombiana especializada en todo tipo de derivados del azúcar, que factura 700 millones de dólares al año. Colombina está presente en 70 países y maneja 800 referencias, pero no era ajena a la potencia de las marcas que acababa de adquirir. Fiesta se recuperó desde la compra, cuando estaba en concurso de acreedores, y no ha parado de crecer desde entonces.

En un mundo en el que cada vez hay una mayor conciencia sobre los peligros derivados de un consumo excesivo de azúcar, sorprende descubrir que la categoría de caramelos duros mueve 300 millones de euros al año en España en el comercio minorista. Y está creciendo. “La tele no representa a la opinión general de calle”, zanja el responsable de marketing de Fiesta.

Caramelos míticos como el Kojak siguen gozando de una salud de hierro. Como explica González, en concreto las ventas de “caramelos con palo relleno de chicle” crecen a un ritmo del 8% anual, y un 90% de ese crecimiento pertenece a los Kojak. Los hay, y los ha habido, de muchos sabores: cola, sandía, fresa y nata... También “sin azúcar”. Pero el clásico, el de cereza, sigue siendo el superventas de Fiesta, por encima de sus también míticas piruletas, el Lolipop o el Fresquito.

Estamos ante un prodigio del marketing, un campo que se le daba muy bien al fundador de Fiesta, el puertorriqueño Juan Eugenio Mayoral Renovales.

Fue un proveedor de Reino Unido quien aviso a Mayoral de que en el país estaba de moda la serie policíaca Kojak, que había causado sensación por sus ambientes sórdidos y un empleo de la violencia a la que estaban poco acostumbrados por entonces. El protagonista se pasaba el día con un “caramelo con palo” en la boca.

Mayoral compró la licencia de Kojak antes siquiera de que la serie se estrenara en España: así pudo sacar el caramelo justo cuando empezó a emitirse, en mayo de 1975.

Tras el lanzamiento, Fiesta contrató a un doble de Telly Savalas con el que se realizó una serie de anuncios en el que salía chupando el nuevo caramelo relleno de chicle. La empresa ha intentado por todos los medios localizar el spot, del que desaparecieron todas las copias. Hoy solo lo conocemos por quienes lo recuerdan y a través de fotogramas.

Fiesta saca todos los años en torno a 20 productos nuevos, en su mayoría nuevos sabores de sus caramelos míticos. El último Kojak, destinado al público gamer, es de guaraná, un sabor que se ha puesto de moda debido a las bebidas energéticas. Hay fresquitos picantes o que te pintan la lengua. Y, en los últimos años, la compañía ha sacado bollos y helados flash, para cubrir el consumo más propio de Navidad y verano, cuando los caramelos duros se venden menos.

La empresa, explica Gónzalez, tiene un departamento de I+D que trabaja conjuntamente con el de marketing para investigar nuevos desarrollos: “Allí se testan sabores, colores, formas, texturas... Todo. Y de ahí salen los nuevos lanzamientos. Desde marketing se lanza un concepto para responder a las tendencias del mercado, con estudios de consumidores, y eso se trabaja con I+D”.

En el mundo de los caramelos, lo más importante es dar con buenos aromas, como el de cereza Fiesta, fuente de tantas alegrías para la compañía, que es uno de sus secretos mejor guardados.

¿Podría haber sido el Kojak de fresa? No se sabe a ciencia cierta porque se eligió hacer tanto las piruletas como el Kojak de sabor cereza, pero González cree que tiene que ver seguro con una cuestión de modas.

“En aquella época seria tendencia la cereza”, explica. “El tema de los sabores va por modas. Es puro marketing. También los colores y las texturas. El marketing es eso, responder a las necesidades del consumidor con un producto adaptado a lo que busca. Tenemos mucho curro”.

miércoles, 11 de mayo de 2022

Bonos

(Extraído de un texto de John Muller en el suplemento económico de El Mundo del 18 de octubre de 2009)

En el universo anglosajón el término bono o bonificación (bonus o bonuses) está mucho más ligado al mundo militar que al latino. De hecho, el diccionario Random House considera que un bono es «algo extra, más allá del pago estipulado», en el sentido de una recompensa por alcanzar un objetivo, militar generalmente. Los bonos, por ejemplo, eran la gratificación de piratas y bucaneros.

En castellano, en cambio, bono está vinculada a su raíz latina: directamente significa «bueno» o, como alternativa, se refiere a un «título de deuda» emitido por el Tesoro.

El vínculo castrense en el habla inglesa nos lleva hasta un episodio histórico, la Marcha de los Bonos en Estados Unidos, protagonizada en 1932 por los veteranos desempleados de la I Guerra Mundial que deseaban hacer efectivos, en medio de la Gran Depresión, los papeles con los que les habían recompensado por servir a su país en el conflicto de 19141918. Más de 20.000 de ellos marcharon sobre Washington formando la Bonus Expeditionary Force y levantaron sus tiendas en los alrededores de Capital Hill. El presidente Hoover ordenó reprimirlos sin piedad a un militar que después sería muy conocido: el general Douglas MacArthur.

sábado, 30 de abril de 2022

Vampiros de valor

 (Un texto de Pedro Mata en el Heraldo de Aragón del 12 de mayo de 2019)

Se llama 'vampiro de valor' a la empresa disruptiva que 'chupa' los beneficios o los ingresos disponibles en una industria (Wade, 2015). La ventaja competitiva de estos vampiros se centra en la presentación de una innovación que se impone y suplanta la oferta existente a un mejor precio. Las empresas del sector se ponen a la defensiva, pues se enfrentan a una oferta de valor de coste insuperable.

En ocasiones, los vampiros de valor no solo ofrecen precios bajísimos, sino que comienzan a ofrecer de forma gratuita productos y servicios que antes representaban un elevado desembolso para los consumidores.

Además, estas empresas suelen mejorar el servicio ofrecido anteriormente en la industria y exportan su oferta a otros sectores. WhatsApp sería un ejemplo de vampiro de valor. Su aparición a precio mínimo, actualmente gratuito, propinó una drástica reducción de los ingresos de los operadores de telefonía móvil. Uber, al menos en los mercados en los que está instalado con normalidad, ofrece mejores precios y mejor servicio. Además, Uber está entrando en otros sectores, como la entrega de comida a domicilio.

El mérito estará en encontrar la 'estaca' adecuada para cada vampiro.

sábado, 23 de abril de 2022

Una moneda verde para comprarlo todo

 (Un texto de C. Carabaña en la revista Ling de octubre de 2017)

Seamos sinceros. Reciclar es un proceso cansado para muchos. Hay que separar la basura, tener varios cubos, llevar cada bolsa a un contenedor con varios viajes... con lo fácil que eran los tiempos antiguos en los que todo iba a la bolsa negra y arreglado. Pese a estas dificultades, a base de campañas de concienciación, en España se recicla un notable 76% los envases de plástico, latas y briks y los envases de papel y cartón. Pero aún falta una cuarta parte del país por adaptarse. En Ámsterdam pueden haber encontrado una solución tan antigua como efectiva para impulsar el reciclaje: el estímulo económico.

Wasted es la empresa encargada de gestionar este servicio. La idea nació en 2015 con un concepto muy simple. Dar dinero virtual y descuentos a cambio de reciclar. Primero, los usuarios deben registrarse en la web, recibiendo entonces un kit con 12 bolsas de basura. Cuando llenen la primera, ya sea de plástico, papel o textiles, hay que llevarla al contenedor habitual, escanear el código QR que tiene y subir una foto de la bolsa para mandarla a la empresa a través de una aplicación. Por cada bolsa, el usuario recibe una moneda virtual, una divisa verde, una recompensa con la que puede adquirir servicios y bienes por la zona norte y este de Amsterdam. Cada servicio costará un determinado número de monedas. 

Las 150 recompensas incluyen servicios y bienes como una clase de yoga, un segundo refresco, dos salsas extra en una comida, un 10% de descuento en un café, un tratamiento de reiki, un taller sobre cómo hacer el café perfecto, un 50% en una bolsa de chucherías, una copia extra de tu llave gratis... Hay que aclarar que se parece más a un cupón para servicios extra que a una moneda como el euro.
El proyecto crece lento pero fuerte. Se lanzó en 2015 y solo para plástico. Desde entonces ha recolectado más de una tonelada de este material. A finales de 2016 eran 700 hogares los que se habían inscrito al programa. Según sus últimos datos, han crecido hasta casi 500 nuevos hogares concienciados en poco más de medio año. Calculando con el número medio de personas por familia y hogar en Holanda, da como resultado que unas 2.600 personas participan en él y han tenido un crecimiento muy fuerte. En junio de 2017 implantó la opción para papel, textiles y vidrio, recolectando en estos pocos meses 153 kilos de papel, 103,5 kilos de textil y 175 kilos de vidrio. 

También mejora el conocimiento que los ciudadanos tienen de su propia generación de residuos. Según un estudio llevado a cabo por la propia Wasted, el 52% de los usuarios dijo que habían aprendido a mejorar sus hábitos relacionados con la basura y un 23% habían reducido su consumo total de plástico al ver cuánto generaban a la semana. 

Este tipo de ideas y conceptos de fomento del reciclaje mejoran las tasas de esta acción. La consultora independiente Eunomia, en su análisis lnvestigating the lmpact of Recycling Incentive Schemes, asegura en un estudio de 2014 que estos sistemas aumentan de media un 8% el reciclaje haya donde se instalan, pero que en algunos escenarios han llegado a subir un 32%. 

Si se implantase en países como España, a lo mejor se lograba lo nunca visto. Un 100% de personas reciclando puede ser un hito histórico, pero cada español genera de media unos 460 kilos de residuos al año. La única solución viable en el largo plazo es bajar esa cifra. Miremos a los suecos. Hace poco menos de un año, sus plantas de reciclaje se quedaron sin basura para generar calor y tuvieron que importarla. Los ingleses pagaron entre 40 y 50 dólares por tonelada para que los suecos se encargasen de sus residuos. Eso sí que es un estímulo económico.

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