(Escrito por
el 18 de junio en politikon.es)
La tragedia de los comunes es un fenómeno que describió el catedrático de biología Garrett Hardin en un artículo de 1968 en la revista Science.
La palabra comunes se refiere a los pastos de uso comunal que existían
antiguamente en algunos pueblos y villas. Al estar abiertos a todos, los
locales podían llevar a sus animales a pastar libremente. La idea era
que todos compartieran los recursos de forma responsable para así
garantizar su sostenibilidad. El problema es que desde el punto de vista
individual no se ve así: Si un granjero trae a una vaca más a pastar,
el beneficio es para el granjero (en términos de la leche, queso o carne
adicional que vende). En cambio, el coste de la hierba, que ya no puede
ser aprovechada por otros, se reparte entre todos los granjeros que
usan el pasto. La estrategia óptima a nivel individual es aprovecharse y
traer a todas las vacas que podamos. Los recursos naturales públicos
tenderán a desaparecer por su excesivo uso. De ahí la tragedia.
Ostrom, no obstante, decidió investigar si los hechos confirmaban lo
que la teoría predecía. Y lo que encontró es que no siempre es así. A
pesar de las muchas instancias en que la tragedia de los comunes se
convierte en realidad, como ocurrió en el pasto comunal de Boston, a menudo los comunes sobreviven.
Ejemplos abundan. Uno de ellos es el sistema de organización comunal de
los pastos alpinos en Suiza. En valles y praderas, que gozan de un
clima más predecible, predomina la propiedad privada. En las montañas,
no obstante, las circunstancias son más impredecibles. Hay zonas que
reciben mucha lluvia y son extremadamente fértiles un año pero pasan a
estar completamente secas al año siguiente. Un sistema de propiedad
comunal permite a los agricultores compartir estos riesgos.
lunes, 15 de julio de 2013
miércoles, 10 de julio de 2013
Un debate inagotable
(La columna de Pablo Rodríguez Suanzes en el suplemento
económico de El Mundo del 28 de noviembre de 2010)
[En noviembre de
2010] representantes de think tanks españoles
como Faes, Ideas (www.fundacionideas.es) o el Proyecto Equo debatieron en el
Congreso Nacional de Medioambiente 2010 (www.conama10.es) sobre política, economía
y ecología. En una de sus intervenciones, Juantxo López de Uralde defendió el
cambiar un modelo económico como el nuestro «que se basa en el crecimiento continuado
cuando nuestra base física es limitada» (http://www.youtube.com/watch?v=xKan7MzzS_Y).
En la réplica, Jaime García de Legaz, de Faes, renegó de ideas como la del crecimiento 0 por ser «propias de un debate
de hace 50 años» (www.fundacionfaes.es).
¿Crecer para
morir? Aunque el debate sobre el no crecer para vivir mejor tenga medio siglo de
historia, sigue muy vivo. Estos días, el economista Tiro Harford (twitter.com/TimHarford)
escribía en twitter: «Escuchando a los nogrowthers en Radio 4. Extraño. La gente
que quiere reemplazar o abolir el PIB está obsesionada con él. Nadie más lo
está». El programa daba sus propias respuestas (www.bbc.co.uk/radio/player/b00w228b).
Como reseña Stefan Theil en Newsweek,
los anticrecimiento, retomados tras
un largo silencio, defienden sus tesis gracias a best sellers como el de Tiro Jackson
Prosperidad sin crecimiento. O en
algunos encuentros ecologistas (blackheathbugle.wordpress.com/).
Las tesis en
favor del decrecimiento son populares en la universidad y entre los movimientos
de izquierda (www.decrecimiento.info o decrecemadrid.org). Su origen se remonta
a los trabajos de Nicholas Georgescu-Roegen, discípulo de Joseph Schumpeter, y al
famoso Informe Meadows del Club de Roma, redactado en 1972 con el título Los límites del crecimiento (http://www.manicore.com/anglais/documentation_a/club_rome_a.html).
Su influencia en las ciencias sociales ha sido enorme desde (http://www.goethe.de/ges/soz/wsc/en6761939.htm).
Londres incluso ha creado una comisión oficial sobre desarrollo sostenible con
claras reminiscencias (www.sd-commission.org.uk).
viernes, 5 de julio de 2013
Geografía económica
(La
columna de Pablo Rodríguez Suanzes en el suplemento económico de El Mundo del
12 de junio de 2011)
Hace un siglo, y
gracias al trabajo del alemán Alfred Weber, hermano de Max, la geografía
económica se asentó como disciplina académica (www.geo-economicaeducativa.blogspot.com).
Los historiadores siempre habían prestado atención a los factores físicos, pero
Weber abogaba por introducir una base teórica y modelos de análisis más
científicos. Durante décadas este campo dedicó sus esfuerzos a la localización industrial
(http://geografia.laguia2000.com/economia/teoria-de-la-localizacion-industrial),
pero amplió metas, hasta que, en 2008, Paul Krugman recibió el Nobel por «su
análisis sobre los patrones comerciales y la localización de la actividad
económica» (http://www.nobelprize.org/).
Desde 1945, en
cambio, los estudios se han centrado en el papel de las ciudades. […] Esade
organizó un seminario de primer nivel en Barcelona titulado Una nueva agenda económica para ciudades y
áreas metropolitanas (http://prensa.esadeblogs.com/06/08/joan-clos-advierte-que-el-40-de-la-poblacion-urbana-del-mundo-vive-en-suburbios-de-chabolas/).
Allí, Bruce Katz abogó por un nuevo rol para las ciudades y el paso de «la macro
a la metroeconomía». Las ciudades son
el gran motor del planeta, pero el mundo no se volvió urbano hasta 2008, según escribe
Richard Florida en un paper del Martin Institute
(www.martininstitute.org). En 1800, sólo el 3% de la gente vivía en ciudades.
En 1900, el 14%. Y en 2008, por primera vez, más del 50% (www.creativeclass.com).
La ciudad sin
gobierno Kazt afirma que tres 3/4 partes del PIB de EEUU lo generan apenas un
centenar de ciudades, y Florida remata: «Las 15 principales áreas
metropolitanas de EEUU producen cerca del 12% del PIB mundial». Según la ONU,
en 2030 el 75% de la población vivirá en algún núcleo urbano. ¿Puedan hacer
algo los gobiernos? ¿Desarrollar la idea de ciudades charter de Paul Romer? (chartercities.org). Quizás lo mejor es que
no hagan nada. Gurgaon está de moda en India. Hace 30 años no existía. No tiene
transporte público, ni redes fiables de agua o luz, pero atrae a los jóvenes y
es un enorme centro de crecimiento «a pesar del Gobierno» (www.nytimes.com/2011/06/09/world/asia/09gurgaon.html?_r=3&ref=general&src=me&pagewanted=all&).
martes, 2 de julio de 2013
El fin del equilibrio
(La columna de Pablo Rodriguez Suanzes en El Mundo del 16 de octubre de 2011)
En 1937, un año después de que John Maynard Keynes publicase su Teoría general, John Richard Hicks, otro economista británico sintetizó sus ideas desarrollando el Modelo IS/LM, [Investment- Saving -Liquidity – Money], una herramienta macroeconómica que «muestra la interacción entre los mercados reales -curva IS J con inversión y ahorro- y los monetarios -curva LM de liquidez y dinero- (http://www.eumed.net/cursecon/11/IS-LM.htm)». El modelo, popularizado más tarde por Alvin Hansen cree «que los mercados se vacían, existiendo mecanismos de ajuste: los precios (www.zonaeconomica.com/is-lm). Las curvas se cruzan en un punto conocido como equilibrio general.
Durante décadas, el Modelo de Hicks se ha enseñado en todo el mundo. Sin embargo, ahora se empiezan a escuchar con fuerza voces críticas que abogan por una macroeconomía más moderna y dinámica. Es curioso, pero Paul Krugman o Greg Mankiw, desde posiciones enfrentadas, creen que debería seguir enseñándose, aunque sea sólo para entender las últimas innovaciones. Ambos habían escrito sobre el tema hace una década (http://www.princeton.edu/~pkrugman/oxrep.pdf), pero lo habían olvidado. Afortunadamente al singular profesor y bloguero Mark Thoma no se le escapa una (economistsview.typepad.com).
Todos los grandes economistas con blog o twitter han participado en el debate sobre el IS/LM, incluyendo a Nouriel Roubini (http://people.stern.nyu.edu/nroubini/NOTES/CHAP9.HTM) y los críticos Scott Sumner (http://www.themoneyillusion.com/?p=915) y Tyler Cowen, que alerta sobre los errores a los que conduce en los tipos de interés (http://marginalrevolution.com/marginalrevolution/2011/10/why-i-do-not-like-the-is-lm-model.html). Manfred Gartner, de la Universidad de St. Gallen, ofrece una aplicación virtual para entender mejor cómo funcionan las curvas del modelo (http://www.eurmacro.unisg.ch/tutor/islm-es.html). Y José Liquitaya una explicación de sus limitaciones (www.ajlasa.com/islm-jdlb.pdf).
sábado, 29 de junio de 2013
Cliometría: aplicando la economía a la historia
(La columna de Pablo R. Suanzes en el suplemento económico
de El Mundo del 16 de junio de 2013)
El pasado [11 de
junio] falleció Robert Fogel, historiador y premio Nobel de Economía (http://www.nobelprize.org/nobel_prizes/economic-sciences/laureates/1993/)
en 1993 (http://www.nytimes.com/2013/06/12/business/robert-w-fogel-nobel-winning-economist-dies-at-86.html?hpw&_r=2&pagewanted=all&).
Fogel ha sido uno de los rostros más visibles -y polémicos- de la cliometría,
la disciplina que aplica teoría económica y métodos cuantitativos (matemáticas,
estadística) al estudio de la Historia (http://online.wsj.com/article/SB10001424127887324688404578541673072463856.html).
La disciplina se
remonta a finales de los años 50 (http://www.jstor.org/discover/10.2307/2593168?uid=2&uid=4&sid=21102459280087).
Existe una Sociedad Cliométrica desde 1983 (cliometrics.org). En 1964,
Fogel publicó Railroads and American Economic
Growth: Essays in Econometric History, un trabajo pionero. Pero fue otro libro, Time on the Cross (1974), junto a Stanley Engerman, el que marcó
época (eh.net/node/2749).
Un estudio
cuantitativo en dos volúmenes sobre la esclavitud (http://digitalhistory.concordia.ca/courses/hist403w08/wp-content/uploads/2008/01/timeonthecross.pdf).
Un libro importantísimo, documentado, pero que le valió muchas críticas (http://www.scottbeaulier.com/Kolchin.pdf).
Por afirmar, entre otras cosas, que la esclavitud era rentable porque estaba diseñada
de forma eficiente (http://www.colorado.edu/ibs/eb/alston/econ8534/SectionIV/Fenoltea,_The_Slavery_Debate_A_Note_From_the_Sidelines.pdf).
Y que, al depender su negocio de ellos, muchos propietarios trataban a los
negros mejor que algunos empresarios del norte a sus trabajadores libres. No
justificaba, ni mucho menos (http://cghs.dadeschools.net/slavery/interpretations_of_slavery_in_U.S/fogel.htm),
sino que analizaban (http://www.econtalk.org/archives/2006/11/engerman_on_sla.html)
en términos numéricos y no morales, contracorriente (http://www.sjsu.edu/faculty/watkins/fogel.htm).
Los enfoques cuantitativos
son minoritarios en el campo historiográfico, pero muchos hablan de la revolución
cIiométrica del último medio siglo (http://books.google.es/books?id=NTsQXxYtWXQC&dq=time+on+the+cross+fogel+defense&source=gbs_navlinks_s).
En España, en los 70 ya estaba presente (http://elpais.com/diario/1976/06/23/cultura/204328805_850215.html).
Y en los 80 se extendió de la mano de Prados de la EscIosura, Martín Aceña, Fraile
y otros (http://www.aehe.net/ingles/historia.html#cliometria). A pesar de la
resistencia de los materialistas y las
acusaciones de «deshumanización», (http://www.revista.unal.edu.co/index.php/ceconomia/article/view/32858/39464).
Eloy Fernández habla
de una «escisión anunciada» entre historiadores (http://ifc.dpz.es/recursos/publicaciones/18/32/6fernandez.pdf).
En América Latina hay (http://www.camega.org/inicio/index.php/perfil/ensayos/80-cliometria-y-neoinstitucionalismo)
ecos también (http://www.banrep.gov.co/docum/ftp/borra118.pdf). Peter Turchin, biólogo
reconvertido, cree que hay que ir mucho más allá y aboga por la «cliodinámica» (http://socialevolutionforum.com/2013/02/26/the-rise-and-fall-of-cliometrics-and-the-coming-rise-of-cliodynamics/).
Dice que la cliometría tocó techo en 1978. Y aboga por transformar la Historia
en una ciencia «analítica y predictiva» (http://chronicle.com/article/Quantifying-the-Past/137419/),
que busque patrones (http://matematicasdigitales.com/la-historia-explicada-a-traves-de-matematicas-cliodinamica/)
y hasta anticipe el futuro (http://www.elconfidencial.com/tecnologia/2013/04/12/cliodinamica-o-el-arte-de-predecir-el-futuro-con-base-matematica-4665/).
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