lunes, 1 de diciembre de 2025

¿Es Popeye de dominio público en este 2025? (Y otras preguntas que nos suscitan las endiabladas leyes del copyright)

 (Un artículo de Noel Ceballos en www.revistagq.com publicado el 2 de enero de 2025)

Al igual que ocurrió el año pasado con Mickey Mouse, personajes como Popeye u obras como El ruido y la furia, de William Faulkner, quedan exentas de derechos de autor en este nuevo año, aunque no es tan fácil como podría parecer.

17 de enero de 1929: el dibujante de tiras cómicas E.C. Segar introduce a Popeye el Marino como nuevo personaje secundario en su Thimble Theatre, que el New York Journal había empezado a publicar diez años antes a través del King Features Syndicate. El rudo lobo de mar y su impenetrable acento no tardaron en hacerse con el control de la tira, hasta el punto de que Segar acabó cambiando su el título por el de Thimble Theatre Starring Popeye (y, más adelante, solo Popeye) al tiempo que William Randolph Hearst, propietario de King Features, le pedía que suavizase el tono para hacerlo más atractivo a ojos de los lectores infantiles. Así arranca la longeva y próspera historia de un icono pop que ha logrado abrirse paso (a puñetazo limpio, se entiende) hasta todas las formas de expresión conocidas por el ser humano, incluyendo una película en imagen real con música de Harry Nilsson que merecía un artículo aparte –de hecho, podemos prometer que lo tendrá–.

Pues bien: a partir de ahora, Popeye se embarca en su periplo expresivo más ambicioso hasta la fecha, dado que la suya es una de las muchas propiedades intelectuales que el 1 de enero 2025 pasaron a ser de dominio público en Estados Unidos. La lista completa nos la aporta, como viene siendo habitual, Jennifer Jenkins, co-directora del Centro para el Estudio del Dominio Público (en la Duke University), que este año ha solicitado la ayuda de su colega James Boyle para navegar por una colección de tesoros ciertamente impresionante: al marinero de mecha corta se le unen obras literarias como El ruido y la furia, con la que William Faulkner comenzó a perfeccionar su inconfundible estilo personal, o Una habitación propia, de Virginia Woolf; así como la primera película de los hermanos Marx, la canción Singin' in the Rain (sí, existía mucho antes de que rodasen la película homónima) o el cuadro La traición de las imágenes, también conocido como La pipa de Magritte. El lote es ciertamente impresionante, pero existe una letra pequeña que no conviene perder de vista: todas estas obras quedan exentas de derechos de autor según la legislación norteamericana, mientras que otros territorios, como por ejemplo la Unión Europea, se rigen por otras normativas.

Por otro lado, la versión de Popeye que ha quedado liberada del copyright es la que apareció en aquellas primeras tiras de Thimble Theatre, por lo que cualquier obra artística que pretenda echar mano del personaje en la actualidad sin pagar un céntimo a sus hasta ahora únicos propietarios (es decir, a Hearst Communications) tendrá que respetar sus características específicas y no adelantar acontecimientos. En otras palabras: muchas de las principales señas de identidad que hoy en día atribuimos inmediatamente al personaje, como su afición a las espinacas, no aparecerían hasta mucho más adelante, por lo que de momento siguen quedando protegidas por la ley de propiedad intelectual. Es lo mismo que ocurrió el año pasado con el ratón Mickey de Steamboat Willie (1928), pero lo cierto es que el tiempo pasa para todos (incluso para la Walt Disney Company, que tanto luchó en el pasado por extender el copyright de su mascota) y, a partir de 2025, más y más aspectos del personaje van convirtiéndose en juego limpio, incluyendo su voz, sus icónicos guantes blancos y su novia, Minnie Mouse.

Otro punto que Popeye pasa a tener en común con Mickey o Winnie-the-Pooh es su reconceptualización como icono del cine de terror, dado que ciertas productoras de bajo presupuesto están deseando que un personaje infantil entre en dominio público para ponerlo a matar adolescentes. Así, a finales del año pasado se anunció la producción de Popeye the Slayer Man, un slasher cuyo estreno está previsto para finales de este mismo mes, y Shiver Me Timbers, en la que la caída de un meteorito “transforma a Popeye en una imparable máquina de matar”, según la sinopsis oficial. Más allá de esta anécdota, Jenkins resalta el auténtico valor del dominio público en estas sabias palabras: “Los cines comunitarios podrán proyectar estas películas. Las orquestas juveniles podrán tocar estas partituras en público sin tener que pagar derechos de licencia. Los repositorios online podrán asegurarse de que estas obras estén completamente disponibles. Todo ello ayuda a garantizar tanto el acceso como la preservación de materiales culturales que, de otro modo, podrían perderse en los anales de la historia”.

sábado, 1 de noviembre de 2025

Cuña fiscal

(Un texto de Julio Pomés, presidente de la Fundación Civismo, leído en Actualidad Económica el 24 de mayo de 2020. Y no, las cosas no han mejorado en La Piel de Toro).

Si gravas excesivamente la contratación, la encareces y reduces su demanda.

El entusiasmo para emprender se desploma cuando se calcula el beneficio neto que quedará después de pagar los tributos. El porcentaje que representan estos y las cotizaciones sociales sobre el total de coste laboral se denomina "cuña fiscal". Cuando esta es abusiva, el incentivo al esfuerzo laboral desaparece. De ahí que el progreso económico de un país resulte inviable cuando Hacienda requisa demasiado de las rentas del trabajo. Los políticos debieran percatarse de que la recaudación no aumenta porque lo haga la cuña fiscal, sino que, incluso, puede bajar los ingresos. Además, subir los impuestos al trabajo siempre causa otro perjuicio: el incremento del paro en las actividades de menor valor añadido.

La Tax Foundation ha presentado un informe elaborado por Cristina Enache, su analista de políticas fiscales, que compara los gravámenes al trabajo en los países que pertenecen a la OCDE, utilizando para ello los datos publicados por esta organización internacional. Sus principales hallazgos son los siguientes:

1) El salario neto del trabajador por cuenta ajena promedio de la OCDE se ve reducido por tres impuestos: el correspondiente al ingreso individual (IRPF), la nómina (cotizaciones a la Seguridad Social del empleador), e impuestos al valor añadido (IVA) y a las ventas.

2) En 2019, la carga tributaria del asalariado promedio individual fue del 36% de las ganancias antes de contabilizar el IVA y el impuesto a las ventas. Si se añaden estos, la cuña fiscal se eleva hasta el 41,5%. Esta varía sustancialmente de un país de la OCDE a otro. En 2019, la del trabajador belga ascendió al 52,2%, una cifra siete veces mayor que la de un empleado chileno (7,0%).

3) En 2019, la carga tributaria promedio de los impuestos sobre la renta y la nómina que afrontaron las familias en la OCDE fue del 26,4%, es decir, 9,6 puntos porcentuales menos que la de los contribuyentes solteros sin hijos.

Se aprecia que Bélgica (52,2%), Alemania (49,4%), Italia (48,0%), Austria (47,9%) y Francia (46,7%) son los países con mayores impuestos al trabajo. España (39,5%) se encuentra por encima de la media (36%), y muy alejada de Suiza (22,3%), Corea (23,3%), Estados Unidos (29,8%) y Reino Unido (30,9%).

La eficiencia de los impuestos al trabajo viene dada por la ratio de la cuña fiscal marginal con respecto a la cuña fiscal media de los miembros de la OCDE. Dicho cociente representa el coste que tiene cada dólar adicional de ingresos fiscales conseguido a través de los impuestos sobre el trabajo. La media de la OCDE se sitúa en 1,24 dólares por cada dólar extra recaudado por este concepto. Hungría obtiene la mejor puntuación (un dólar), ya que aplica un tipo único. Le siguen Polonia, con 1,03 y, a continuación, y empatadas con 1,1, Alemania, República Checa, Letonia y Eslovaquia. La solución para detener la caída libre del empleo que está provocando en España el covid pasa por reducir la cuña fiscal al trabajo. No quererlo ver no resuelve nada.

lunes, 1 de septiembre de 2025

Helados italianos

(Un texto de Mariano Millán en el Heraldo de Aragón del 27 de mayo de 2023)

(Un texto de Mariano Millán en el Heraldo de Aragón del 27 de mayo de 2023)

Angelo Fuoli fue un italiano que luchó en la guerra de Etiopía, en la Primera Mundial y llegó a escapar de un campo de concentración. Pero por lo que es conocido en Aragón es por fundar Helados Italianos. La historia comenzó en Verona, donde abrió el primer negocio, después en Parma y más tarde en Alemania. La tensión en Europa a principios del siglo XX le llevó a San Sebastián hace 90 años. «El éxito de la heladería que montó fue tal que la policía tenía que poner orden en la fila», ríe Alfonso, el nieto de Angelo.

Los zaragozanos que veraneaban en la capital guipuzcoana les invitaron a abrir nuevos negocios a orillas del Ebro y un par de años más tarde ya se podían degustar sus helados en el paseo de la Independencia. Así fue cómo Val di Zoldo -el pueblo familiar de los Fuoli- se unió con Zaragoza. No obstante también probaron suerte en La Coruña, Santander o Madrid.

En los inicios, trajeron la fórmula de una docena de helados. «En los 80 y 90 fue la explosión de posibilidades -recuerda Fuoli-, cuando en el mercado aparecieron nuevas frutas». Sin embargó, ya en el siglo XXI decidieron reducir la carta y en la actualidad manejan unos 45 sabores -que no hacen a la vez-. Después de tantos años sirviendo bolas, conocen bien a los zaragozanos: «En primavera se decantan por las variedades más cremosas, mientras que en verano apuestan por las de frutas».  

Hay algunos que se mantienen tanto en la vitrina como en el 'recordis' de los ciudadanos. «El de tutti frutti es un clásico, que siempre ha gustado por su colorido y el sabor de la fruta escarchada con un fondo con misterio», cuenta Alfonso. Él, que es la quinta generación heladera de la familia, también ha innovado, por ejemplo con kéfir con garnacha.

En todas las tiendas que se reparten por la ciudad cuentan con obrador y se apuesta por lo artesano y la materia prima de «primerísima calidad: leche fresca y fruta de mercado». Las recetas no son idénticas a las que hacía su abuelo, ya que los tiempos han cambiado y Fuoli se ha adaptado a la evolución del sector. Pero sin renunciar a los emblemáticos granizados u horchata.

«Creo que no hay zaragozano que no haya comido uno de nuestros helados -asegura entre risas Alfonso-. Es emocionante estar presente en la vida de la ciudad desde hace casi 90 años»

 

jueves, 31 de julio de 2025

The history of Thomas Cook, from tours for teetotallers to boozy packages in Spain

 

(An article by

Thomas Cook, one of Britain’s oldest travel companies, ceased trading [in 2019]. Here, Chris Leadbeater recalls a trip down memory lane with the company’s archivist.

Thomas Cook. The two words have become synonymous with the modern concept of package travel, but they come with plenty of heritage. The company can trace its origins back 178 years, when the very first tour was organised by a Leicestershire printer who could not have envisaged that his simple scheme would become a colossal company.

Born in the Derbyshire market town of Melbourne in 1808, Thomas Cook was a man of religious conviction who, in 1841, began dabbling in transport plans for his fellow followers of the temperance (abstinence from alcohol) movement. That first jaunt was a rail hop from Leicester to Loughborough – but operations quickly expanded beyond local trains. A tour to Liverpool, just four years on, was booked by 1,200 people. It was so popular that Cook had to repeat it, for 800 further customers, a fortnight later.

The brand has survived two world wars, the reigns of six British monarchs, the rise and fall of the Soviet bloc and numerous changes to how we live. Not least the invention of flight. 

“The company has witnessed a good deal,” says Paul Smith, the company’s archivist, picking up a brochure which marks one of the moments when British tourists became airborne. “Thomas Cook was the first travel agent to market pleasure flights,” he adds. “We placed an advert in The Times in Easter 1919. And we produced this.” It is, in truth, an unremarkable testament to so seismic a time – a pamphlet in drab olive-brown, a photograph of a converted First World War Handley Page bomber as a sole cover photograph. But the dream it is selling is there in the few metres of space between the plane’s wheels and the ground, a new era dawned.

There are plenty of other such echoes of a changing planet in Paul’s boxes and files. A 1928 brochure sings of the good days just before the Wall Street Crash, touting a tie-in between Thomas Cook and Cunard which started and ended in New York. It journeyed through the Caribbean and down the flank of South America to Buenos Aires, headed across the Atlantic to Cape Town, turned north along the torso of Africa in search of Cairo – then returned to the Big Apple via Naples, Monte Carlo and Madeira. The price for this princely expedition is listed as US$5,000 – around £50,000 today, Paul estimates.

Other artefacts retreat into the 19th century. The brochure that the firm produced in 1868 – the second time such literature was published after an initial experiment in 1865 proved successful – is a thing of joy, more geography textbook than promotional spiel. It is filled with maps which chart available travel routes, red lines spider-webbing across Europe to Rouen and Paris, Bologna and Florence. A reproduction of a Thomas Cook “circular note” – an in-house version of the traveller’s cheque – recalls a move into currency transactions in 1874. A “Nile Season: 1896-97” brochure salutes the rise of river cruising.

Further items shed breezy light onto the 20th century – a Fifties belle adorning a pamphlet for the company’s Prestatyn holiday camp that shouts: “This Is It! Your 1954 Holiday”; a 1963 brochure, disguised as a women’s magazine called “Holidaymaking”, firmly aimed at female decision-makers in evolving households; big hair and palm trees for gaudy 1985, youthful romance on a Greek island for 1996. Others deal in shadows – instructions on how to use the “Enemy Mail Service” that Thomas Cook helped to run in the Second World War, deploying company connections to deliver letters to people in occupied lands.

The company has, of course, also changed after nearly two centuries. The Cook family sold it in 1928, and it has seen subsequent periods of national as well as private ownership. “But we’ve been trading under the same name throughout,” Paul adds. “Those two words ‘Thomas Cook’ have been there since Day One.” He of all people would know.

A brief history of Thomas Cook

1841

Thomas Cook started organising leisure trips in the summer of 1841 when its founder, who gave his name to the company, organised a successful one-day rail excursion at a shilling a head from Leicester to Loughborough. During the next three summers Mr Cook arranged a succession of trips, taking passengers to Leicester, Nottingham, Derby and Birmingham. Four years later, he organised his first trip abroad, taking a group from Leicester to Calais. This was followed in the 1860s by trips to Switzerland, Italy, Egypt and America.

1865

In partnership with his son, John Mason Cook, he opened an office in Fleet Street in 1865. In accordance with his beliefs, Mr Cook senior and his wife also ran a small temperance hotel above the office. The firm’s growing importance was demonstrated in 1884, when it transported a relief force to rescue General Gordon, from Khartoum, in Sudan.

1869

In 1869, he hired two steamers and conducted his first party up the Nile. The climax of his career, however, came in September 1872 when, at the age of 63, he departed from Leicester on a tour of the world that would keep him away from home for almost eight months. It had long been his ambition to travel “to Egypt via China”, but such a trip only became practicable at the end of 1869 following the opening of the Suez Canal and the completion of a rail network linking the east and west coasts of America.

1924

The company was incorporated as Thos Cook & Son Ltd in 1924, and in 1926 the headquarters moved from Ludgate Circus to Berkeley Street, Mayfair, a once aristocratic area which was now the centre of London society. Then, in 1928, Thomas Cook’s surviving grandsons, Frank and Ernest, unexpectedly sold the business to the Belgian Compagnie Internationale des Wagons-Lits et des Grands Express Européens, operators of most of Europe’s luxury sleeping cars, including the Orient Express.

1945

Thomas Cook was nationalised shortly after the Second World War when it became part of the state-owned British Railways. It benefited from a holiday boom after the conflict, which saw one million Britons travelling abroad by 1950.

1965

In 1965, Thomas Cook's profits exceeded £1m for the first time, but it was facing stiff competition from younger rivals.

1977

It was privatised in the 1970s with Midland Bank becoming its sole owner in 1977. Thomas Cook managed to survive the recession of the 1970s – a recession that witnessed the collapse of several travel firms – and enhanced its reputation for providing excellent service by launching a Money Back Guarantee scheme in 1974. It was sold by Midland in 1992 to a German bank and charter airline.

2001

C&N Touristic AG, one of Germany’s largest travel groups, became the sole owner of Thomas Cook in 2001 and a new chapter in the company’s history began. Within a matter of months, C&N Touristic AG had changed its name to Thomas Cook AG and launched a new logo and brand identity. In the UK, Thomas Cook introduced its new three-tier mass-market brand strategy – Thomas Cook, JMC and Sunset – and the newly-branded Thomas Cook Airlines was launched in March 2003.

2019

Thomas Cook, one of the world’s biggest leisure travel groups, with sales of £7.8 billion, 19 million annual customers and 22,000 employees, ceased trading in September 2019.

martes, 1 de julio de 2025

Holidays allowance throughout the world

(An article by Elizabeth Anderson on dailytelegraph.com, published on 8th April, 2016)

The UK has some of the most generous paid annual leave entitlements in the world - many people believe.
Several countries offer holiday packages that give the UK a run for its money.

In Britain, most full-time workers are legally entitled to a minimum of 28 days. This includes Bank Holidays, of which there are eight in Britain. 

Compare this to other countries in the EU: 

Belgium has a statutory minimum of 20 days annual leave. However, the country has 10 public holidays that are added on top of this. 

In Italy, workers receive a minimum of 20 days plus time off for 11 public holidays. 

France has the most generous holiday package in Europe. French workers are entitled to 30 days a year. They also typically work a 35-hour week, the shortest in the EU.

[...]

The US is the only advanced economy in the world that does not guarantee its workers any paid annual leave. In fact, the only other countries that have no paid leave entitlements are Kiribati, Liberia, the Marshall Islands and Palau, according to the World Bank. 

According to the Center for Economic and Policy Research (CEPR), almost one in four Americans has no paid vacation. Recent government statistics suggest the average privatr sector worker in the US receives only about 10 days of paid annual leave and about six paid public holidays a year. 

Working hours in the US are also the longest among the world's advanced economies. Data suggest Americans work more than 1,700 hours a year. 

Canada and Japan are also less generous than most other countries across the world, wit legal requirement of 10 days. 

In some countries, leave entitlement depends on the length of time in a company. In China, which is among the least generous nations for holiday benefits, workers are not entitled paid leave during their first year in employment. The allowance then rises to five days for 2 to 10 years of work. After serving more than 10 years, it rises to 10 days, rising to 15 days when more than 20 years.

Under European law, all countries are required to give their workers at least 20 days of paid leave. Many major companies across the world will offer more than the minimum legal requirements.

domingo, 1 de junio de 2025

Tú te quedas con la marca y yo con la fórmula: así se han repartido Coca-Cola, Nestlé y Damm el futuro de Nestea

 (Un artículo de Cristina G. Bolinches leído en eldiario.es del 16 de diciembre de 2024. Un ejemplo de "tú a Boston y yo a California" en versión empresarial)

El gigante suizo se ha aliado con la cervecera catalana para volver a comercializar la marca de té a partir del 1 de enero, mientras el estadounidense ha lanzado Fuze Tea para competir en la misma categoría. 
 
Un divorcio empresarial en toda regla, con reparto de bienes incluido. En los últimos meses, dos de las mayores multinacionales del mundo, Nestlé y Coca-Cola, han protagonizado el final de un acuerdo empresarial por una marca, Nestea, que lanzaron de la mano en España. Al final, una se ha quedado con la enseña, Nestlé; y otra, con la receta, Coca-Cola. Pero hay más actores que han entrado en juego, como el grupo cervecero catalán Damm.  

Para ver el inicio de esta relación corporativa hay que remontarse a finales del siglo pasado cuando Nestlé y Coca-Cola se aliaron para fabricar y comercializar bebidas, entre otras, Nestea. Diez años después, aceleraron el paso de esa colaboración con la creación de otra sociedad conjunta, Beverage Partners Worldwide (BPW), donde cada una tenía el 50% y que ha operado en varios países europeos, entre ellos, España.
 
Esa colaboración se promocionó en uno de los foros preferidos por el mundo empresarial, el de Davos. Allí, en 2001, el entonces presidente de Nestlé, Peter Brabeck, aseguró que sentía que “el conocimiento del mercado de Nestlé y el poder de distribución de Coca-Cola, es nuestra base y confiamos en que esto sea un gran negocio”. Lo fue hasta 2017, aunque ninguna de las dos compañías ha ido detallando en sus informes anuales las ventas que lograban con esa marca de té. Nestlé sí reconocía que, en realidad, Beverage Partners Worldwide eran dos compañías. Una con sede en Europa, en Suiza. La otra, en Estados Unidos, en el Estado de Delaware.

En ese 2017, dieron por concluida su alianza. “Si bien la empresa conjunta ha tenido un buen desempeño durante más de 15 años, Nestlé y The Coca-Cola Company acordaron disolverla a partir del 1 de enero de 2018”. La multinacional suiza consideró que le era más ventajoso ir en solitario. De hecho, la marca era suya, porque el gigante norteamericano asumió en sus memorias anuales que BPW, “comercializa y distribuye los productos de Nestea en Europa y Canadá en base a acuerdos con nuestros colaboradores. La marca es propiedad de Société des Produits Nestlé”.  

El grupo helvético decidió así, hace siete años, que “el mercado del té listo para beber” había “evolucionado” y que, por eso, era mejor caminar sin ir con un socio de la mano. “Nestlé cree que es el momento adecuado para desarrollar Nestea de forma independiente”, pero no rompió del todo los lazos con Coca-Cola Company, porque le dio una prórroga en forma de “licencia para fabricar y distribuir Nestea en Canadá, España, Portugal, Andorra, Rumanía, Hungría y Bulgaria”. 

En España, esa continuidad de la alianza, por un tiempo adicional, acabó siendo revisada por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) que dio el visto bueno a que Coca-Cola Company, a través de una filial llamada European Refreshments Limited, explotara la licencia de Nestea durante un periodo de siete ejercicios. Un plazo de tiempo al que ya se ha puesto punto y final.

La derivada es que ahora la marca Nestea sigue bajo control de Nestlé, pero Coca-Cola sigue teniendo un refresco, que asegura sigue la misma receta, pero con otro nombre. En septiembre, la multinacional norteamericana lanzó al mercado Fuze Tea, una enseña con la que ya operaba en decenas de países. El director general de Coca-Cola Iberia, Carlos Martín, aseguró que Fuze Tea Sabor Original mantiene “el sabor y la botella de siempre que los consumidores ya conocen”, según recogió Europa Press. El objetivo de la compañía pasaba por alcanzar los 225.000 puntos de venta antes de que acabe el año.

También la embotelladora del gigante norteamericano, Coca-Cola Europacific Partners (CCEP) ha dado explicaciones sobre el cambio de marca, aunque sin entrar al detalle. “Estamos transfiriendo nuestro negocio en España de Nestea a Fuze”, aseguró su consejero delegado, Damian Gammell, en la última presentación de resultados a inversores y analistas. “Eso conllevará algunos desafíos a corto plazo, a medida que lo realizamos, pero creo que Fuze ha demostrado muy positiva para nosotros”.

Nestlé tampoco es que vaya a ir ahora en solitario, sino que se ha buscado un nuevo socio con capacidad para fabricar Nestea y distribuirlo tanto en los supermercados como en bares y restaurantes. Se trata de la cervecera catalana Damm, que producirá y venderá la bebida a partir del 1 de enero de 2025. 

La producción del Nestea de Nestlé y Damm se llevará a cabo en la localidad valenciana de Salem y mantendrá “los mismos estándares de calidad y con idéntico perfil organoléptico”, aseguró la filial de la multinacional suiza. Estas dos compañías se han mostrado optimistas respecto a las previsiones que pueden alcanzar con el nuevo Nestea, sin dar detalles, aunque indicando que el segmento de bebidas no carbonatadas tiene buenas expectativas de crecimiento futuro.

El cambio se produce en un momento en el que Nestlé necesita buenas noticias para sus finanzas. Hace unas semanas, el consejero delegado del grupo, Laurent Freixe, rebajó las expectativas de resultados –redujo ligeramente su margen sobre ventas– a la espera de poner en marcha una nueva estrategia corporativa, que pasa por dar un tijeretazo a los costes y aumentar el gasto en publicidad. 

Freixe, que lleva en el cargo desde el pasado mes de septiembre, busca reducir los gastos de Nestlé en 2.500 millones de francos suizos (casi 2.700 millones de euros) hasta 2027, para destinarlos a nuevas inversiones. La compañía no dio detalles sobre si este recorte afectará al empleo, solo que tiene en mente realizar “adquisiciones” y que va a “intensificar la inversión en publicidad y marketing para apoyar el crecimiento”.

jueves, 1 de mayo de 2025

El economista de moda que inventó el dinero que caduca

(Un texto de Ada Nuño en El Confidencial del 2 de septiembre de 2019)

Aunque lleva décadas en el olvido, Silvio Gesell vaticinó una teoría que podría servir en la actualidad para enfrentar futuras crisis.

Era una mezcla curiosa, mitad argentina y alemana. Jean Silvio Gesell nació en Bélgica (aunque entonces era parte de Alemania) en 1862 y era el séptimo de nueve hijos en una familia que no se caracterizaba por su holgura económica. Su escasez de recursos le impidió cursar estudios universitarios por lo que terminó trabajando como aprendiz de comercio junto a su hermano en Berlín, aunque también pasó por Málaga o Argentina, huyendo de la pobreza.

Así visto, es natural pensar que no era un gran admirador del dinero. Fue testigo de un colapso financiero masivo en 1890 que le convenció de que detrás del poderoso caballero que es don dinero también había un lado más oscuro: pobreza, desigualdad, desempleo o estancamiento. El problema -llegó a la conclusión- era que el dinero cumplía dos funciones que entraban en conflicto: una es la forma en la que las personas almacenan la riqueza y otra lo que necesitan para hacer negocios.

En 1889, a raíz de esta crisis coincidente con el gobierno de Juárez Celman en Argentina, comenzó a analizar el sistema monetario para encontrar solución a la crisis, y estas observaciones llegarían a buen puerto en el 91, cuando escribió su primer tratado teórico acerca de las finanzas: 'Die Reformation des Münzwesens als Brücke zum sozialen Staat' o, en otras palabras, 'La reforma del sistema monetario como puente hacia un estado de bienestar'. Lo que pretendía Gesell era crear un nuevo tipo de dinero para que la gente no pudiera acumularlo en tiempos de crisis, por miedo, y paralizar así los negocios. 

Tendría que ser un dinero que se pudriera, se oxidara, que no fuera eterno, para que la gente lo usara como instrumento de cambio y nada más: el dinero sellado, un efectivo que había que sellar cada determinado tiempo en una oficina pública porque tendría una fecha de vencimiento, en otras palabras, habría que pagar por él para que no venciera, por lo que sería suficientemente disuasivo para que se evitara la acumulación. Keynes dijo en 'Teoría general del empleo, el interés y el dinero' que en el futuro se estudiaría más a Gesell que a Marx y no se equivocaba: después de años de silencio vuelve a escucharse en discursos de líderes en la Reserva Federal de los Estados Unidos, documentos de investigación del Fondo Monetario Internacional y las páginas del 'Financial Times', según explica 'National Public Radio'.

Un dinero por el que hubiera que pagar para poder seguir utilizándose suena a medida radical, sin duda, pero él estaba convencido de su idea. Tanto es así que en 1899 comenzó a viajar por Europa y Argentina difundiendo su evangelio, en el que también abogaba por el fin de las relaciones monógamas y la importancia del amor libre. Era un utópico bohemio y hippie antes de que estos existieran, que vivió en una comuna vegetariana cerca de Berlín y criticó las grandes empresas y finanzas y el fascismo. Sin embargo, durante mucho tiempo el dinero sellado fue únicamente una teoría, y Gesell no llegó a ver la culminación de su obra, que llegaría durante la Gran Depresión, pues murió de neumonía en 1930.

En 1932, la ciudad de Wörgl, en Austria, comenzó a emitir dinero sellado como una forma de combatir el desempleo y el cierre de negocios. El sistema luchó por sacar al pueblo de la pobreza y fue muy alabado por la prensa de entonces, que lo llamó "El milagro de Wörgl". El experimento inspiró a otros lugares en California, Iowa o Anaheim. Sin embargo, con el final de la Segunda Guerra Mundial y la industrialización, Gesell comenzó a caer en el olvido.

Hasta ahora. Los bancos centrales del mundo están analizando cómo mantener el dinero en movimiento. Cuando la economía entra en recesión generalmente reducen las tasas de interés para alentar el gasto, pero las tasas de interés ya están cerca de cero, lo que podría ser un gran problema en otra recesión. Durante mucho tiempo, los economistas creyeron que las tasas no podían ser negativas por una simple razón: si ahorrar en lugares como los bancos cuesta dinero, solo acumularán efectivo, lo que no les costará. El efectivo se convierte en un obstáculo para el estímulo económico. Una forma de evitar esto es una inflación más alta, que devalúa o "grava" el dinero en términos reales, pero los bancos centrales han demostrado que tienen mucho menos poder para aumentar la inflación de lo que se pensaba anteriormente.

¿Solución? Es difícil decirlo, pero en Europa y Japón se está experimentado con tasas de interés negativas muy pequeñas como forma de estimular la economía, el problema es el mismo de siempre: la gente comenzará a acumular efectivo. Es por ello que, por primera vez después de tantos años, se vuelve a considerar relevante a Gesell. Lo mejor es que con los cambios modernos ya no sería necesario un dinero
sellado, sino que se ha hablado de otras ideas como el sistema efectivo electrónico o la eliminación por completo del papel y la moneda. Nada mal para una persona que huyendo de la pobreza fue como empezó a entender el funcionamiento de un dinero que siempre le había faltado, fue tachada de anarquista, espíritu libre o manivela, y de quien solo Keynes tuvo unas palabras amables: "Un profeta extraño". Sin duda lo
era.

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